WEWEWEWE - Ya se, la cabecera esta horrible. - Esto no es un mensaje subliminal.

Noemi

-¿Porqué el árbol está dando flores otra vez?- Dije en voz alta.
Miraba a un pequeño ramillete de flores púrpuras que colgaban del árbol en el parque. Ya era verano. No entendía nada realmente sobre plantas, pero ese árbol ya había florecido en primavera. ¿No se suponía que ahora tendría que florecer recién en la próxima primavera?
-A ti también te sorprende igual que a mi, ¿no?- Le dije a él, una figura oscura que estaba parado a mis espaldas. Nadie mas que yo puede verlo, pero él siempre está ahí.


"¿Sabes cual es la mayor tortura para alguien con baja autoestima? Encerrarla en un cuarto de espejos."


Había leído eso en alguna parte, pero no lograba recordar donde...

-Noemi, perdón por llegar tarde.- Corría hacia mí una jovencita de cabellos dorados y rizados, que durante años de mi infancia envidié.

-No te preocupes, acabo de llegar.- Dije saludándola apenas con una sonrisa a pesar de ser mi amiga desde que tengo memoria. Yo nunca fui muy demostrativa.
-¿Con quién hablabas?- Dijo la joven empezando a caminar a mi lado. Miré a mis espaldas, el joven que parecía cubierto por una oscura neblina nos seguía de cerca, con la mirada fija en mi.
-Con nadie.- Dije finalmente.

No se realmente quién o qué es él, pero siempre está  a mi lado, desde que tengo memoria. Nunca lo he oído hablar.

Me pregunto como se oirá su voz...

-Olivia, Noemi, ¡Hola!- Llegamos por fin a la puerta del pequeño café donde íbamos a encontrarnos con viejos compañeros del instituto. Aunque realmente no era algo que a mi me importase, los años del instituto no habían sido precisamente los más felices de mi vida. Estaba allí por la insistencia de la rubia.

-¿Como han estado?- Decía Olivia, mientras tomábamos asiento a la mesa donde nuestros antiguos compañeros y "amigos" esperaban.
En medio de los cuchicheos algo llamó mi atención en aquella mesa en especial, fue una chica a la que no conocía. Se suponía que ésta era una reunión de compañeros de secundaria, por lo que era extraño ver un rostro nuevo.
-¿Quién es ella?- Preguntó Olivia.
-Trajimos a una amiga, espero que no les moleste.- Dijo , mientras presentaba a la joven que estaba sentada a la mesa sin decir una palabra, pero con una pícara sonrisa en el rostro.
-Mucho gusto.- Habló por fin, sonriendo aún más ampliamente hacia nosotras. -Mi nombre es Yami.-
-Ella trabaja con nosotros, y no tenía nada que hacer hoy asi que le dijimos que nos acompañara.-
-Mucho gusto, yo soy Olivia.-  Dijo la alegre rubia, tomando el menú para pensar en que ordenar.
-Muchos gusto.- Dije, haciendo lo mismo que Olivia.
La conversación en el café duró un rato, hablando sobre lo que nos había pasado a todos en esos años donde no nos habíamos visto. En todo ese tiempo, pude notar como Yami tenia sus ojos sobre mi, sonriéndome. De alguna manera lo sentía perturbador.

Al cabo de unas horas, las bebidas así como los temas de conversación se acabaron. No soy precisamente una persona sociable, así que no diré que no fue culpa mía. Olivia y yo salimos del café para dirigirnos a nuestras respectivas casas. Durante mucho tiempo fuimos vecinas, por lo que siempre se nos ve mucho juntas. Aunque tal ves no tan juntas como con el sujeto que siempre está siguiéndome.

Ella no sabe sobre el. En realidad nadie sabe que lo veo, cuando era niña muchas veces traté de contárselo a mis padres. Acabé en la silla del despacho de un psiquiatra, tapada hasta el cuello en antidepresivos.  Pero él nunca desapareció de mi lado, sin importar cuan dopada estuviera, así que con el tiempo decidí que sería mejor guardarme su compañía solo para mi. En realidad, no es realmente una molestia. A pesar de su macabra forma de mirarme siempre, estoy acostumbrada a verlo siempre detrás de mi. Al menos puedo afirmar que "nunca estoy sola".

-¿Puedo acompañarlas?- De pronto una voz interrumpió mis pensamientos. Olivia y yo nos detuvimos a ver quién se nos dirigía. Era la joven que conocimos  ese  mismo día en el café.
-Creo que tengo que tomar el mismo bus que ustedes.-
-Claro que puedes.- Dijo la risueña Olivia. Y continuamos la caminata.

No habíamos pasado mas allá de una cuadra cuando pasó la tragedia. Una mujer a nuestro lado gritó, y un hombre que se encontraba en la azotea de un sexto piso se lanzó al suelo, estrellándose de cara contra el suelo con tal brutalidad que su cabeza se convirtió en una masa gelatinosa y sanguinolenta.
Nosotras vimos todo de primer plano. Los siguientes minutos pasaron para mi como en un trance, Olivia gritó y se abrazó a mi, cubriéndose la cara para no presenciar el horror, la policía y una ambulancia llegó poco después, no podría decir a que velocidad ya que no podía apartar mis ojos del cadáver del desconocido. Podrían haber pasado minutos o segundos, yo estaba perdida en los pedazos de sesos que salían de su cráneo roto.

La policía cubrió el cuerpo, y en algún momento Olivia llorando, me dijo algo. No lo entendí, mi cabeza daba vuelas. Entonces Yami me tomo del brazo y nos guió hasta un taxi. Le dijo a Olivia que se subiera, ya que era claramente la que estaba mas eufórica de las dos, y la despidió. Me quede con la desconocida a solas de alguna manera. Aún no se porque no me subí al maldito taxi.

Me tomó del brazo y empezó a caminar conmigo diciéndome palabras de alivio. Aún me daba vueltas la cabeza, no estaba muy segura de que pasaba a mi alrededor. Nunca había visto nada igual, mas allá de las películas gore que realmente nunca me habían gustado. Es más, me considero bastante hemofobica desde un tonto accidente en la escuela con un compañero y unas tijeras.
En algún momento Yami por fin se cayó, y seguimos caminando por algún rato, hasta que el sol se puso y finalmente nos sentamos en el banco de algún parque.

-¿Qué opinas sobre lo que acaba de hacer ese sujeto?-  Rompió el largo silencio Yami, mirándome, más seria que nunca. Como si fuese a analizar lo que yo le contestara en ese momento.
-Tal vez, realmente no soy como las personas normales.-  Comencé a hablar, sin saber porqué realmente me importaba que esa chica supiera algo tan profundo como mi concepción sobre la muerte.
-No opino igual que la mayoría gente con respecto al suicidio. Desde mi punto de vista, es una opción, nada más.- Miré a la distancia, buscando algo en donde pueda mantener mi atención y distraerme del nerviosismo que sentía, finalmente encontrar un grupo de pájaros que se alimentaban cerca de un contenedor de basura. Luego seguí hablando, intentando no cambiar la inemotiva expresión de mi rostro.
-No lo considero una aberración contra la naturaleza, un escape ni un acto de cobardía. Al contrario. Opino que las personas que piensan que eso es un ser cobarde no saben realmente lo que pasa por la cabeza de una persona que está considerando el suicidio. No saben ponerse en los zapatos de los demás. Solo son una bola de hipócritas criticando algo que no entienden, porque ninguno de ellos ha siquiera intentado ver el suicidio de una forma diferente.- Puse mis manos sobre mis rodillas y las apreté para intentar aliviar estress de alguna forma, e hice una pausa antes de seguir hablando. Quería encontrar las palabras correctas.
-La forma en la que una persona suicida se lanza hacia un mundo completamente desconocido porque no soporta la situación en la que se encuentra, me parece un acto de valentía más que de cobardía. Independientemente de la religión en la que crean, creo que todas las personas aún continúan con dudas de que sea real el cielo o el infierno, por ejemplo, creo que es por eso que causa tanto miedo morir. ¿Y qué si lo que hay más halla es aún peor que la vida? ¿Y si lo que nos espera es una vida eterna de sufrimiento, o simplemente desaparecer? Creo que la respuesta de una persona suicida sería "Más vale intentarlo". Y admiro esa forma de verlo.- Posiblemente mis ojos hallan brillado en ese momento, pues tal vez di un tono más serio a mis palabras del que quería dar.
-Aunque mi punto de vista es subjetivo, y tiene muchos puntos ciegos en el análisis de cómo piensan los suicidas, pero eso es lo que creo.- Desvié la mirada hacia el cielo, como intentando quitarle importancia al asunto. Sin duda di a entender que este era un tema que me interesaba desde hace tiempo.
-Y por eso no estoy en contra del suicidio.- Al volver mis ojos a la chica, ésta me miraba con una amplia sonrisa, y los ojos llenos de brillo. De alguna manera perturbadora, su mirada me parecía siniestra.
-Realmente usted no es normal.- Dijo, y soltó una risita aparentemente inocente. No contesté. Realmente no sabía si tomarlo como un insulto un halago, pero después de ese discurso extraño que acababa de dar, no era raro que ella pensara que yo soy extraña.

El silencio reinó una vez más entre nosotras.

-¿Sabías que tu nombre significa "oscuridad" en japones?- Dije sin realmente pensarlo.
-Bueno, en realidad solo es mi primer nombre.- Dijo. -Mi nombre completo es Yami no Tenshi.
-"¿Angel de la oscuridad?"- El japones siempre me había parecido un idioma demasiado rico e interesante como para no estudiarlo. Sin dudas, esa chica pensó que soy una friki.
-... Algo así. Mis padres son realmente raros.- Hizo una pausa para reír.  -¿Te acompaño a tu casa?- Se levantó de golpé y la imité. Comenzamos a caminar y levanté la mirada nuevamente sin razón.
-Que extraño día. Estamos en el mismo parque de hoy.- Dije mirando al solitario ramillete de flores purpura.

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YYYYYYYYYYYYYYYYYYYY
Buscando nosequé entre los borradores me encontré con este remedo de historia que había dejado a medias hace dios sabe cuantos años. Al volver a leerlo no pude resistir la tentación de terminar de escribir lo que había empezado.

No creo que lo continúe de todas formas (? realmente no recuerdo mucho de hacia donde quería llevarlo.
Pero si a alguien le interesa, le puedo hacer spoil de donde sigue C:

Me sirvió de inspiración para otra cosa que quería escribir hace tiempo, así que tal vez solo tal vez vuelvan a verme por aquí >:3
Saludos y cómanse sus verduras <3